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Parte 2: ¿Quién es Juanegro Literario?

Actualizado: jun 6

Este post es la continuación de una publicación anterior. Si has aterrizado aquí por casualidad te animo a leer la primera parte.

Leer Parte 1: ¿Quién es Juanegro Literario?

Continuación parte 1


¿Qué me ofrecieron? ¿Por qué hipotequé mi futuro como escritor? son preguntas que os estarán rondando la cabeza. Pues bien, aunque a toro pasado pasado me avergüence decirlo, lo que me ofrecieron fue dinero y estabilidad en un momento en el que el mundo se caía a pedazos y apenas tenía ingresos para costearme el último año de carrera. No hace falta recordar lo que supuso el 2008 a nivel mundial y en concreto en España para el bolsillo de millones de personas.


Si, mi decisión fue todo lo contrario al ideal romántico. No hubo nada de épica en ella. Me puse de rodillas y cedí mi pluma sin oponer resistencia. Quizás, todo lo que puedo imaginar y novelar como escritor en relación a gestas imposibles o personajes gallardos, sean un mero reflejo antagónico de lo que no supe aplicar en mi vida. Esa vida real que requiere de mucho más que papel y letras para otorgarte el sustantivo de héroe.


Era joven. Aún sigo siéndolo (con alguna cana) y no quiero que sirva como excusa. Porque cuando uno está a punto de licenciarse no es un mocoso imberbe que se acaba de caer de un guindo aunque eso no quita que uno esté poco maduro en las artes que implican saber negociar. ¿Se aprovecharon de la situación? sí. ¿Me salvaron la vida en ese momento? también. Gracias a los ingresos pude terminar mi carrera y ayudar en casa.


Durante los doce años siguientes he trabajado para tres escritores. Jamás he tenido contacto con ellos de manera directa. El nexo siempre ha sido la editorial. Me imagino lo vergonzante que sería ese momento para ellos si yo fuese el interlocutor:


—Hola, soy el que escribe tus novelas. —dije mirándole a la cara.


El afamado escritor no supo dónde meterse. Titubeó tratando de articular alguna palabra ingeniosa que le permitiese negar la evidencia, una sonrisa de superioridad, un gesto de indiferencia, pero no pudo. Y no pudo porque sabía que era verdad.



Como decía, he dedicado mi prolífica vida de negro a tres reconocidos autores. Dos de ellos especializados en el género thriller o suspense y el tercero, en ser un gurú de la novela romántica. Para acotar más el círculo diré que los tres son hispanohablantes.


Venga, un dato más pero no me tiréis más de la lengua que no quiero acabar en los tribunales. A uno, o una de ellos, le escribí yo su primera novela. Esta persona tenía ya cierta "fama" por otros menesteres relacionados con el periodismo y la editorial vió una fantástica oportunidad. Y sí, el libro fue todo un éxito.


Si tuviese que condensar este periodo en cifras:


1- Diecinueve libros escritos.

2- Diez millones de copias vendidas.

3- Una media de quinientas mil copias por libro.

4- Seis libros traducidos a 7 idiomas.

5- Un solo fracaso, no se vendieron más de 35.000 unidades de ese libro.


Como es evidente, con esas cifras como aval, he renegociado mi contrato en términos salariales varias veces a lo largo de los años y eso me ha permitido dedicarme de lleno a la escritura. Me costó seis años y más de seis libros hasta que pude independizarme de mi otro trabajo que, aunque os pueda llegar a sorprender, estaba muy alejado de la escritura. Solo daré una pista. Trabajaba con números.


Y ahora, que ya conocéis mi historia a muy grandes rasgos. ¿Queréis saber por qué he decidido convertirme en Juanegro Literario?


Por orgullo. Creo que del sano y espero que lo entendáis.


Hace seis meses, en diciembre del dos mil diecinueve, me senté con la editorial para plantearles un trato. Después de más de una década trabajando para ellos con, modestia aparte, resultados excelentes quise darles a conocer algo que llevaba meditando mucho tiempo.


—¿Por qué no me dáis una oportunidad? creo que he demostrados ser un autor solvente. Dejadme probar suerte y publicar una novela con mi nombre real. Si no funciona seguiré escribiendo para otros —dije en el despacho de mi jefa mientras debatíamos sobre cual sería mi próximo encargo para dos mil veinte.


Ella se rió y cambió de tema. Con un descaro insultante. Como si lo que acabase de decir fuese la mayor de las chorradas.


—Lo digo en serio. He demostrado que mi obra interesa y, joder, lo he hecho durante muchos años. ¿Qué más necesitáis para darme una oportunidad?


—No quiero discutir. Eso no va a pasar cariño. Bueno, que planes tienes para Navidad.


—¿Por qué das por hecho que no va a pasar? ¿Qué tiene que suceder para que yo pueda publicar mi obra?


—Mira, acabemos con esto rápido y por favor no vuelvas a sacar el tema. Tus novelas se venden porque las firma un autor reconocido. Punto final. Son novelas corrientes, no digo que sean malas no me entiendas mal, pero no tienen entidad suficiente para ser best sellers por sí mismas.


Todavía, seis meses después, retumban en mi cabeza sus palabras. Así que mis novelas "corrientes" han vendido más de diez millones de copias porque, cada vez que uno de los afamados para los que escribo estampa su rúbrica en la portada, el texto que es mediocre se convierte por arte de magia en un best seller.


Me niego a asumir semejante insulto al lector. Con total humildad, creo que no hay nada más puro y difícil a nivel artístico que la escritura. Te enfrenta al juicio de miles de personas que hacen suyo tu texto de manera individual en la intimidad de su silencio. Sin distracciones. Sin juegos de luces o efectos especiales que adornen tu obra. Porque para generar sentimientos o transportar a alguien a otros mundos a través, de tan solo, las veintisiete letras del abecedario hay que tener mucho más que un bonito nombre que adorne una portada.


Y si, no puedo huir del contrato que me impide firmar un libro con mi nombre real pero tampoco me pueden obligar a escribir. Después de darles más de una década de éxitos, mucho dinero y fiel servicio despierto del síndrome de Estocolmo en el que me hallaba. Digamos que voy a entrar en una fase de poca productividad de cara a la galería y, en paralelo, voy a emerger como Juanegro Literario para impartir justicia poética y demostrar al mundo que mi obra es buena indiferentemente de quien la firme. Me siento batman pero puede que sea birdman. Solo el tiempo lo dirá.


-->Continuar leyendo el siguiente post: "El experimento"<--

Si quieres leer la primera novela que firmo como autor pincha aquí.¡Me encantaría conocer tu opinión!


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